2009 Mar del Norte &TravesÃas 06 Ago 2009 11:23 pm
Hellevoetsluis-Zierikzee (06/08/2009)
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Singladura verde
La jornada iba a ser larga, y el cálculo de corrientes nos aconsejaba ponernos en marcha a primera hora, asà que zarpamos con el alba.
Por fin vimos los famosos diques móviles, una peasso obra de ingenierÃa que a los de formación técnica no nos dejó indiferentes.
Sólo esos diques nos separaban del Mar del Norte, y los tendrÃamos que atravesar por una esclusa.
El mar nos recibió tan calmado como las aguas interiores holandesas que acabábamos de dejar atrás, fenómeno extraño que celebramos con un buen chapuzón, uno de los mejores momentos del viaje para MarÃa.
Después de navegar con ligeros vientos portantes hacia el sur, tocaba entrar en la rÃa de Oosterschelde, como no, por una esclusa. En ocasiones se comparten con tráfico comercial, viviendo una experiencia distinta al lado de tamañas naves, normalmente cargadas hasta los topes, y especialmente cuando ponen sus motores en marcha agitando todo el agua de la esclusa … y a todos los barcos de recreo que estamos en ella.
Nada más pasar la esclusa nos dirigimos al Deltapark Neeltje Jans que en una de sus salas explicaba toda la obra realizada para construir la esclusa. La visita, sin ser ninguna maravilla nos hizo apreciar aún más la grandiosidad de las obras realizadas. Cerca de donde amarramos habÃa un vivero donde pudimos comprar las últimas ostras y mejillones (qué raro que lleguemos siempre por los pelos a los sitios…) que serÃan nuestra cena ese dÃa. Soltamos amarras y nos dirigimos a Zierikzee.
A una milla de nuestro destino la sorpresa nos la dio una foca que asomaba fuera del agua el hocico a poca distancia de nosotros, pero enseguida se sumergió. Con esa agradable visita, enfilamos el canal de entrada a Zierikzee.
El largo canal permite tener una gran capacidad de amarre, y lo bonito del lugar hace que sea un centro de cruceros en barcos clásicos.
Ya en puerto, mientras unos arranchaban el barco, otros fueron a reponer provisiones. Ya sólo quedaba preparar la cena a base de pasta al horno, y las ostras y mejillones del vivero.
Como habÃamos empezado la jornada temprano la tripulación se fue a dormir, salvo Juan Luis y MarÃa que se quedaron en cubierta hablando un rato al no encontrar bares abiertos.







