2007 Ruta de la Sal &Regatas 05 Abr 2007 11:23 pm

En regata

La noche anterior a la partida velamos las velas, armamos las armas y no recuerdo si fliscamos la gorcia o si gorciamos la flisca, pero todo ello con el pensamiento en nuestras familias sabiendo que quizá nunca volveríamos verlas. En nuestros rostros seremos se dibujaba la borrosa sonrisa de la tensión contenida, la certeza de que si había que morir lo haríamos con honor y la grata sensación de haber realizado una gran preparación. La llamada de Su Majestad acabó de infundir en nosotros el ánimo necesario pero cuando Zapatero nos dijo que estaba con nosotros y nos apoyaba incondicionalmente negras nubes cubrieron el cielo y volvimos a pensar en nuestras familias y amigos. La impaciencia y camaradería invitaban a saborear un trago de ron al calor de las historias de aventuras vividas y sufridas en el mar y de las aventuras desenfrenadas vividas en los puertos de todo el mundo, y corridas también aunque fuera en sucios hoteles de la mala reputación. Pero la necesidad de estar frescos al día siguiente y sobre todo los cepos para oso que Lidia puso en las botellas y sus amenazas a punta de pistola nos hicieron encaminarnos a los catres para recluirnos con nuestras dudas, temores y ansiedades para ponernos a bien con Dios Nuestro Señor en la noche más larga.

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Pero la noche no fue tan larga porque nos tuvimos que levantar a las cuatro. Tras la alegre salida de puerto en que nos jaleábamos unos a otros dentro y fuera del barco con exclamaciones llenas de respeto hacia nosotros mismos y el resto de las tripulaciones que merecen ser reproducidas
– pero qué hostias hacen esos desgraciaos, que salgan de una puta vez
– mira los mamones del numeral xyz, dónde coño se creen que están
– mecagoenlaputa métete el bichero en el culo
– joder, que alguien cante cuántas esloras quedan a proa (por desgracia ninguno nos sabíamos esa canción así que improvisamos entre las gritos de entusiasmo de los barcos circundantes)

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Ya fuera de puerto, a eso de las cinco y pico el mar se abría ante nosotros, rodeados de valientes, como nosotros, ávidos de gloria, como nosotros y que se cagaron en los del «Yate Vale» ante sus maleducadas y temerarias maniobras, como nosotros.
Confundidos por la hora y el alba decidimos hacer lo que se hace a esa hora cuando no se duerme y se es Pánzer, pero Lidia se había hecho fuerte en la bodega (es que con ese nombre…) y nuevamente impidió que llegáramos ni si quiera hasta las cervezas mientras se disponía a sacar las maromas de pasar por la quilla.

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La salida se presentaba distinta a anteriores ediciones. Quizá fuera que la brisa ya soplaba con intención a esa temprana hora, o quizá fuera la previsión de buenos vientos a popa que hacían prever una regata rápida, o quizá fuera que a diferencia de otras ocasiones estábamos extrañamente serenos y sin resaca.
Por motivos ocultos, la salida prevista para las 7:00 se retrasó como Iberia pero ello no significó descanso sino una tensión adicional por conseguir una buena situación inicial y nuevamente volvieron los jaleos y expresiones de camaradería
– aparta coño que no veo el barco que marca la salida
– aquí la única salida será tu madre
– el naranja subnormal, hay que buscar el barco naranja
– dile al imbécil de la proa que a ver si se fija un poco
Cuando el capitán trató de saltar por la borda supimos que la travesía iba a ser difícil.

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Disfruta de nuestro velero en plena regata navegando a 10 nudos

Finalmente pudimos tomar la salida en la que nuestra hábil derrota nos permitió salir en buena posición y supimos que ya nada podría pararnos, sobre todo al ver que los de delante no iban a ser obstáculo pues empezaban a alejarse sospechosamente. Primera maniobra de izado del genáker que resultó un prodigio de coordinación, a diferencia de la última, pero esa es otra historia.

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JL de Bazán

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