2009 Mar del Norte &TravesÃas 05 Ago 2009 11:23 pm
Willemstad-Hellevoetsluis (05/08/2009)
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La previsión de una etapa tranquila nos invitó a desayunar en tierra y disfrutar del encanto del lugar.
Si en la jornada anterior nos dimos un buen atracón de esclusas, hoy sólo tendrÃamos que atravesar un puente para adentramos en el Haringvliet. Hubo tan poco viento y tanto sol que no quitamos el toldo en todo el dÃa. Peasso baño que nos dimos con el calor mediterráneo que nos hizo. Singular la sensación de estar «en el mar» y bañarnos en agua dulce del mar interior que recorrÃamos, previo a la esclusa que separa no sólo niveles de agua sino que separa agua dulce de salada, y que tendrÃamos que atravesar a la mañana siguiente. Fondeamos en la isla de Tiengemeten, donde su poca población de paisanos ha sido «comprada» para devolver todo el terreno a la naturaleza.
Aunque la navegación era tranquila, la abundante señalización de los distintos canales y el tráfico hacÃan que constantemente estuviéramos analizando nuestra derrota.
Este tipo de navegación balizada era completamente nueva para nosotros. Una de las series de boyas del Haringvliet se denominan KG de «Korendijksche Geul» … y también son las iniciales de Koert. 🙂
Por la noche llegamos a un hermoso pueblecito con el nombre más bonito de todos (Hellevoetsluis) donde estudiamos una esclusa de entrada, pero esta vez desde tierra. El havenmeester de Hellevoetsluis era una mujer (la única de todo el viaje) y muy simpática. Es habitual que los puertos tengan un gran número de embarcaciones visitantes, y dado que se procura dar cabida a todos, es habitual la maniobra de abarloarse. Para Juan Luis, la gran enseñanza de esta travesÃa ha sido que conducir coches es mucho más sencillo, y que sacar o meter un barco en su amarre de puerto puede ser harto complicado.
Esa noche disfrutamos de una gloriosa cena frente al barco-faro anclado en puerto como museo. Curioso que la terraza del restaurante (al que nuevamente llegamos por los pelos) era un pantalán. El restaurante estaba al lado de uno de los primeros diques secos de Holanda, de cuando Hellevoetsluis todavÃa era una de las principales bases de la marina de Holanda. El restaurante era un edificio reconstruido siguiendo los planes de la antigua planta de bombeo (necesario para vaciar mantener seco el dique seco).
Los mejillones son plato nacional en los PaÃses Bajos, y más en esta época, asà que unos cuantos nos decidimos por ellos esa noche, elección que repetirÃamos varias veces en este viaje. Algo que le sigue maravillando a Juan Luis es la imposibilidad de tomar sólo unos pocos.






