Aunque estaba planteado hacerlo en dos días este transporte, el primer día no pudimos salir a alta mar desde Sancti Petri debido a la mar de fondo provocada por el último temporal. En esta ocasión viajaron los tripulantes David y Jorge para alistarse con Paco en el Chipy-Chipi.

Aprovechamos para hacer navegación a lo largo del caño hasta Gallineras. Este tipo de navegación me recordaba mucho a la que hemos hecho en otras ocasiones por los canales de Holanda. Creo que es lo más parecido que se puede hacer en la península aunque hay diferencias. Las más llamativas son el calado, menor allí, la señalización, inexistente aquí, y el tráfico, más concurrido allá.

Había duda de si se mantendría la mar de fondo hasta el día siguiente, pero a lo largo de la jornada la situación mejoró.



El domingo zarparon Paco, Álvaro, David y Jorge. Al no haber sido posible comenzar el día anterior, hoy había que llegar a Puerto Sherry con tiempo suficiente para tomar el tren y el avión para regresar a los lugares de origen. La mañana presentó todo propicio salvo el viento, que fue inexistente, lo que nos obligó a realizar gran parte de la travesía a motor. Hasta la altura de Cádiz no pudimos izar las velas. Con viento escaso entramos en la bahía donde tuvimos un encuentro con unos pescadores deportivos conocidos. El cruce de la bahía lo hicimos a vela hasta la aproximación final a Puerto Sherry, ya con más tráfico de velas. Allí nos esperaba la nao Victora, réplica que al igual que la original ya ha conocido mares lejanos.

La razón de este transporte era poner a punto el Chipy-Chipi para esta temporada: mayor nueva, revisión del motor, equipo de viento nuevo, … y sobre todo, limpiar y tratar el casco, que como se ve en la última fotografía, le hacía mucha falta.