2005 Costa Brava &Travesías 16 Sep 2005 03:23 am

Encallados

Empuria Brava Como ya toca bajar, viento sur, así que a ceñir. Comida y baño en Port lligat. Después motor. Nos encallan.

Port Vendres – Ampuries

El puerto de Port Vendres viene a ser la plaza mayor del pueblo, pero inundada. Sus cuatro lados están llenos de veleros. Preciosa. Pero habíamos llegado al ecuador de la expedición y el objetivo estaba cubierto. Así que nos hicimos la foto de equipo de rigor y nos hicimos a la mar, esta vez iniciando el camino de vuelta.

Esta vez la tramontana estaba a nuestro favor, y el día aparecía despejado. La navegación de la mañana fue rápida, y aburrida hasta llegar al cabo de Creus. Esta vez había que doblarlo con viento por lo que atravesar el canal de la ida era imposible. Optamos por maniobrar para pasar por el exterior, pero casi terminando nos animamos a cruzar entre la isla Encalladora y la más exterior, llamada Massa d’Or.

Como íbamos bien de tiempo, decidimos fondear a comer en Port Lligart, cuna de Dalí. En su minúscula cala de cuento, no se puede echar el ancha. Sólo te puedes amarrar a alguna de las boyas libres que hay al efecto. Y nunca pasar la noche. Cuando habíamos terminado la maniobra apareció la policía municipal … ¡ en zodiac!.

Si la mañana fue aburrida con viento, a la tarde ya fue mortal al dejar de soplar. Una larga travesía rumbo a la puesta de sol nos llevó a Ampuries. Esa megavenecia artificial nos dio algún quebradero de cabeza, ya que llegamos de noche, y tienen tantas luces que impedían ver las balizar de la bocana del puerto (¡ Carlos, sálvanos!).
Circulamos por sus canales con cara de alucinados. Cada casa tenía su embarcadero en la puerta. Y en él, su barco a motor. Estaba claro que allí un mástil era una frivolidad. Por ser tarde, nos esperaba un guardia de seguridad para indicarnos el amarre que nos habían asignado. Al desconocer el lugar y la persona avanzamos muy despacio. Finalmente lo encontramos en un canal auxiliar, junto a una gasolinera. Al comenzar la maniobra de atraque a Koert le cambió la voz: estábamos encallados. ¡ Imposible! no nos lo podíamos creer. Habíamos advertido que teníamos 2 metros de calado al hacer la reserva, Lidia insistió al conectar por radio al llegar … Al parecer, nadie tuvo en cuenta que a finales de verano los lodos depositados en los canales comenzaban a ser significativos (30-40 cms). Comenzó la maniobra para salir de allí. Dadas las fechas, en aquel lugar sólo quedaban personas jubiladas de toda Europa, que aprovechaban la noche para dar un paseo por los canales, con lo cual les dimos la alegría del mes con nuestro espectáculo. Gracias a un amabilísimo residente pudimos salir del canal y tener un amarre decente, porque si llega a ser por la marina …
Para que se nos pasara el cabreo, nos fuimos a cenar a un restaurante donde se reunía la feligresía francesa. Para nuestra sorpresa, pertenecía a un navarro muy dicharachero de Funes. Al ser María de Tudela, enseguida se entendieron, acabando bebiendo en bota y haciéndose fotos con delantales eróticos. Según nos dijo el propietario, colocaría las fotos en internet.

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