Monthly Archiveagosto 2009
2009 Mar del Norte &TravesÃas 14 Ago 2009 11:23 pm
Sint Annaland-Bruinisse (14/08/2009)
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Singladura verde
Koert observó que la luz de posición de proa tenÃa habÃa perdido su carcasa, por lo que hubo que sustituirla antes de partir.
Breve singladura la de hoy ya que la entrega del barco se debÃa producir a las 14:00 y estábamos muy cerca. después de un tranquilo recorrido por canales, cruzamos de nuevo la primera exclusa con que iniciamos esta travesÃa. Lo familiar que es la actividad naútica en Holanda y lo popular de esta zona hace que la exclusa pareciera el metro en hora punta … pero con barcos.
En otras costas sólo navegas junto a otros veleros si estás en regata. En general, no es normal cruzarse con más de tres o cuatro veleros en una singladura, pero aquà es completamente distinto. también es verdad que el espacio navegable es mucho más restringido.
Llegados al puerto base sólo restaba repostar gasolina, desestibar y limpiar el barco antes de su entrega. Una vez más lo padres de Koert nos echaron una mano fundamental en la logÃstica para retornar, esta vez todos juntos pasando el fin de semana en Bélgica.
2009 Costa Daurada &TravesÃas 13 Ago 2009 11:23 pm
Yerseke-Sint Annaland (13/08/2009)
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Otro dÃa soleado y con vientos ligeros. Nuestro destino de la singladura de hoy estaba cerca, pues tendrÃamos que entregar al dÃa siguiente a mediodÃa en barco y no estábamos lejos de allÃ. Asà que nos dedicamos a navegar por el ya conocido para nosotros Oosterschelde, y sobre todo su puente, que acostumbrábamos a cruzar cuando empezaban a cerrarlo, y siempre con MarÃa a la caña. esta vez, incluso Koert tuvo que llamar por radio para convencer a control de puentes (está centralizado) que nos dejaran pasar sólo a nosotros al final del turno de paso de los del otro lado … y lo consiguió. En esta ocasión también practicamos con el spinaker pequeño que llevábamos.
Una de las lecciones que ha aprendido MarÃa en esta travesÃa es que la humildad es una gran virtud; te aporta nuevos conocimientos y ayuda a mantener alta la moral del grupo. Jorge está de acuerdo ya que, como en cualquier otra actividad de grupo, las individualidades deterioran el espÃritu de equipo, y en un barco es aún más grave.
La navegación por estas aguas interiores en estos dÃas tranquilos hace que la superficie no presente oleaje, aunque con mal tiempo puede ser complicado, más que por su tamaño, por su frecuencia.
Sint Annaland es un puerto vacacional, donde se ve a muchas familias embarcadas disfrutando de la vida naútica. Al acercarnos al pueblo para cenar recorriendo los pantalanes vimos asombrados una gabarra de lujo, o un yate con forma de gabarra. Era, por tanto, grandÃsima/o y llena de caprichos … hasta un jacuzzi en la cubierta de carga. Pero para Juan Luis hay algo más curioso, que a estas alturas de travesÃa sigamos sin habernos matado unos a otros. En cambio para Lidia fue más alucinante la efectividad de sus tapones para los oÃdos.
Después de la cena en un restaurante con decoración marinera, disfrutamos de una agradable velada en un terraza del pequeño pueblo. Por cierto, hemos observado que en los PaÃses Bajos tienen la costumbre de tardar mucho entre que te toman nota (rápido) y te sirven lo pedido. MarÃa jamás habÃa visto tanta estrellas como en San Pedro de Atacama -Chile- (cree que nadie ha visto una cosa igual) pero en Sint Annaland habÃa poca contaminación lumÃnica y se apreciaban más estrellas de lo habitual … con una intensidad … y además era la ultima noche …
2009 Mar del Norte &TravesÃas 12 Ago 2009 11:23 pm
Zeebrugue-Yerseke (12/08/2009)
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Singladura verde
El puerto deportivo de Zeebruge acoge el museo Seafront que alberga, además de un barco faro, el submarino ruso U480.
Ese dÃa tocaba temporal con vientos portantes, pero al no poder ir de empopada tuvimos que hacer camino a base de viradas, pues no quisimos arriesgarnos con trasluchadas ya que habÃa algo de mar. Esto hacÃa que cada cambio de rumbo fuera prácticamente un giro sobre nosotros mismos. No se que pensarÃan los barcos colindantes de nuestras maniobras pero disfrutamos un montón. El mar estaba realmente bonito.
A medida que nos fuimos aproximando a la desembocadura de la rÃa de acceso a Amberes, el viento amainó algo y la mar se suavizó. Pero gabarras de gran porte que circulaban por fuera del canal comercial hacÃan que nos lleváramos algún que otro susto.
La ria por donde entramos hacia Hansweert es la Westerschelde, que a su vez intenta ser un refugio natural para focas y leones marinos y la ruta mas transitado de grandes buques de contenedores al inmenso puerto de Antwerpen. Siempre estuvimos rodeados de, al menos, cinco barcos comerciales remontando o descendiendo el canal de acceso. Las autoridades Belgas quieren que Holanda haga mas profundo la parte que discurre por territorio holandes para que los barcos mas grandes (13-5 metros de calado) pueden entrar con marea baja. Este es uno de los eternos conflictos entre Bélgica y Holanda, se parece un poco a los tÃpicos problemas de una comunidad de vecinos que a veces tiene difÃcil solución.
Aún tuvimos que cruzar posteriormente campo través por el canal que une Hansweert con Wemeldinge, pero tuvo su recompensa pues llegamos con las últimas luces a Yerseke y nos fuimos directamente al bistro de un afamado restaurante holandés donde cenamos de maravilla. Y después finalizamos en el bar donde los jóvenes pescadores de la localidad se reúnen. Les encanta el bacalao … musical.
2009 Mar del Norte &TravesÃas 11 Ago 2009 11:23 pm
Dunkerque-Zeebrugue (11/08/2009)
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Singladura azul
El Atlántico es un señor océano asà que las mareas hacen variar el nivel del mar en unos cinco metros y medio, algo que llama la atención a los que navegan en el Mediterráneo. El efecto de la marea se nota sobre el paisaje, al salir la marea esta mucho mas baja que al arribar ayer, y vemos rocas y diques sumergidos que al entrar no parecÃan estar allÃ. Y también tiene efecto en las pasarelas de los pantalanes, haciendo que en algunos momentos tengan unas pendientes de vértigo.
Después de desayunar y aprovisionarnos, enfilamos el canal de salida para dejar atrás Dunkerque.
Aunque el dÃa habÃa comenzado cubierto, poco a poco fue levantando, pero los vientos seguÃan flojos. Pero hay que reconocer que el barco iba de maravilla con vientos ligeros. En portantes, con 8 nudos de real era capaz de darte más de 5 de corredera, que uniéndolo al juego del cálculo de corrientes nos permitÃa desplazarnos a unos 7 nudos sobre tierra. Una navegación placentera.
La relajación de la singladura se convirtió en atención de toda la tripulación al aproximarnos a Zeebrugue debido al tráfico comercial de entrada a puerto.
Zeebrugue, además de gran puerto comercial, es base de la armada belga.
Alli nos amaramos al lado de un barco excelente (Halberg Rassy) con el nombre de «Parados» con una pareja muy vital de unos alemanes ya retirados. Nos contaron sus aventuras de unas vacaciones de varios meses por la costa del Sur de Inglaterra y lo mucho que les gusto la costa sur de la Bretaña francesa, con lo que ya la hemos marcado como uno de nuestros próximos destinos.
Esa noche cenamos en el barco menú francés, cassoulet de pato y almejas crudas, que habÃamos comprado por la mañana en Dunkerque.
2009 Mar del Norte &TravesÃas 10 Ago 2009 11:23 pm
Oostende-Dunkerque (10/08/2009)
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Singladura roja
Por más cálculos que hicimos, los vientos ligeros de los últimos dÃas nos han impedido avanzar más, con lo que la posibilidad de cruzar a Inglaterra nos supondrÃa un dÃa o dos más de los que no disponemos, o realizar singladuras que incluyeran navegación nocturna a las que no estamos dispuestos por haber planteado esta travesÃa como vacacional. Una cosa que ha aprendido Lidia es que todo no se puede, y que no por eso es peor.
Con vientos ligeros de nuevo, ponemos nuestra proa a Francia. Dado lo bonancible de la navegación, nuestro proa decide realizar las últimas maniobras que le quedaban por practicar. Será el momento del viaje para Juan Luis: la excursión por la banda colgado del asiento y su subida al mástil.
A Lidia le resultaba curioso la diferencia entre las rachas de aire que recibÃa Juan Luis mientras permaneció colgado del mástil y la ausencia de ellas abajo. Aprovechamos para sacar alguna foto.
A varias millas de Dunkerque, un canal señalizado debido a las grandes lenguas de arena paralelas a la costa, indican el camino. Los restos sumergidos de la segunda guerra mundial jalonan la carta. Hace setenta años alguien contemplarÃa esta vista de la playa, pero su vida estarÃa en el aire.
Una cosa que se suele contar es que comemos durante la singladura, pero no solemos enseñar cómo. Hoy sà lo vamos a hacer.
Poco después empezarÃa a subir la intensidad del viento, y ya amarrados vimos cómo una lancha de salvamento se preparaba y salÃa de inmediato ante una llamada.
Después de una reparadora ducha nos fuÃmos a conocer la ciudad.
Nos sorprendió los pocos locales abiertos. Esto nos alertó y empezamos a buscar un restaurante para cenar. Los dos únicos que encontramos estaban en el muelle del museo marÃtimo, lo que nos permitió cenar junto a un barco faro y al Duquesa Ana, un tres palos alemán, entre otras naves. También allà encontramos el único garito abierto.
2009 Mar del Norte &TravesÃas 09 Ago 2009 11:23 pm
Breskens-Oostende (09/08/2009)
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Singladura azul
Revisadas una vez más el horario de mareas, las cartas de corrientes y la previsión, nos pusimos en marcha hacia Bélgica. Este era un momento curioso para MarÃa: Koert contando las horas y consultando el libro gordo de petete sobre las mareas, como le llama ella.
Optamos por una derrota que nos llevara alejados de la costa a la altura de Zeebrugue ya que es un puerto comercial con bastante actividad y esto nos permitirÃa controlar mejor los buques en el cruce del canal de entrada. En realidad eran dos canales de entrada convergentes en la bocana. La navegación era tranquila y con vientos suaves asà que nos animamos a sacar el spinaker grande (llevábamos dos) y practicar para seguir aprendiendo sobre este aparejo.
Cercanos a Oostende nos vimos sorprendidos por el recibimiento que las autoridades belgas nos depararon.
El capitán del puerto del RNSYC de Oostende era una persona muy simpática y nos vino a buscar en su lancha para dirigirnos a nuestro amarre con muerto-boya, creo que algunos lo llaman el sistema «Danes». Nos sorprendió la gran cantidad de semáforos para regular la entrada por las distintas bocanas, debido a la gran cantidad de ferries. En los paÃses bajos es tradicional el consumo de mejillones, arenques y geneve. Después de amarrar y aprovisionarnos, preparamos un maridaje de los dos últimos en cubierta.
Oostende es una ciudad animada asà que nos dimos un paseo por los puestos de pescado, la playa y la catedral. Al museo flotante Mercator, barco de tres palos aparejado en barquetina, no nos acercamos.
Después de cenar en un elegante local junto al puerto, encontramos un garito con jazz en directo en donde actuaba una banda de veteranos músicos. No pudimos resistirnos a quemar nuestras últimas naves allÃ.
2009 Mar del Norte &TravesÃas 08 Ago 2009 11:23 pm
Veere-Breskens (08/08/2009)
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El dÃa anterior habÃamos detectado un parche descosido en la génova, asà que antes de zarpar colocamos un parche provisional para evitar que el descosido se hiciera mayor o la vela se rasgara.
Navegación muy tranquila por canales interiores camino del mar abierto. Era algo asà como circular con un velero por mitad de Holanda a través de una carretera de agua. El canal de Walcheren (de Veere a Vlissingen) se construyo casi completamente «a mano» (con pico y pala) en 1870. Junto con el canal también se construyeron las vÃas del tren hasta Vlissingen.
Una travesÃa plácida que nos permitió parar para visitar Middelburg camino de Vlissingen. Ciudad comercial con una bonita abadÃa. Es el unico puerto que hemos visto con unos pantalanes especÃficos para «hacer la compra», («boodschappensteiger»). Middelburg, ahora sin apenas importancia marÃtima, fue un gran puerto de Holanda en el siglo de Oro.
En Middelburg pudimos comprar CDs de pop holandés. Este era el destino de nuestros compañeros de juerga de la noche anterior. Decidimos partir antes de que nos venciera la tentación de repetir. Curiosos los puentes de la ciudad, que para mantener el nivel de las calles giraban sobre si mismos para abrirse y dejarnos pasar. A los habitantes de Vlissingen y Middelburg el canal les parece a veces un estorbo, por eso ahora están construyendo un aquaducto por debajo.
En el canal conocimos a una pareja entrañable con hijos que después de un curso de una semana (en la escuela donde habÃamos alquilado nuestro barco) se habÃan comprado un yate (dufour 36) y era su primer viaje pasando por esclusas, como preparación habÃan tomado una clase especial el dia de antes. Por seguridad llevaban el chaleco puesto, quizá algo exagerado en canal muy tranquilo y solo con barcos de recreo.
El cruce de Vlissingen a Breskens fue gracioso para sortear el tráfico de mercantes camino de Amberes. Como tenÃamos ganas de navegar a vela aunque solo fuera un ratito izamos las velas para cruzar la Westerschelde hacia Breskens. En la entrada de Breskens la corriente era de 3 a 4 nudos perpendicular a la bocana, por lo que tuvimos que entrar con un ángulo de casi 45 grados, a Koert le impressionó.
El puerto de Breskens era enorme y ademas la oficina del Havenmeester y los baños y duchas estaban en la otra punto del puerto, algo que se podrÃa mejorar ..
En Breskens habÃa fiestas con las calles llenas de animación. Las personas que tenÃamos a lado en Veere nos recomendaron de ir a Breskens por sus dos dÃas de feria («visserijdagen»), aunque ellos no se atrevieron a ir (con un barco bastante mas sólido construido en Rusia) por falta de un titulo oficial de radio. Desde luego la fama de las fiestas era bien merecida. Tras un homenaje de mejillones (quizá los mejores del viaje junto con los que hicimos en el barco) estuvimos viendo una gran banda holandesa haciendo rock, pop y funk (cielos, qué distinto de nuestra pachanga de Paquitos Chocolateros…) y Lidia y JL pudieron partirse de risa en una atracción de feria con centrifugado. Luego la obligatoria jeneva en el barco.
2009 Mar del Norte &TravesÃas 07 Ago 2009 11:23 pm
Zierikzee-Veere (07/08/2009)
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Singladura naranja
La ruta de hoy iba a ser corta asà que aprovechamos para recorrer la ciudad y hacer algunas compras. En Zierikzee hay un museo de embarcaciones clásicas. Para Juan Luis es muy curioso la adecuación de los barquitos holandeses a navegar en poca profundidad sin quilla y con orzas.
El sitio era encantador, pero habÃa que partir y dejar nuestro privilegiado amarre.
Nada más comenzar habÃa que cruzar uno de los puentes más largos de Holanda. Los abren a horas determinadas asà que hay ocasiones en que nos juntamos bastantes embarcaciones, máxime cuando se saltan algún horario de apertura para no afectar al tráfico rodado en hora punta.
Nos apetecÃa navegar, asà que después de entrar al Veerse Meer nos pusimos a ceñir. Su estrechez y el intenso tráfico de recreo nos obligaba a realizar continuos bordos. En el último tramo nos encontramos con un barco turÃstico de excursiones de dÃa, bastante grande para el tamaño del Veerse Meer. Tuvimos que hacer maniobras con este «crucero» en varias ocasiones para evitar que nos abordara.
La entrada a puerto muy estrecha (pero muy, muy estrecha) lleno de barcos abarloados unos a otros. Y con el viento perpendicular que soplaba Koert tenÃa dudas sobre si era buena idea entrar allà o no. Como vió a varios veleros entrar y no escuchamos gritos de ningún tipo, y no volvieron a salir, pensó, a la aventura, y saldremos de esta también, y asà fue. Veere todo un acierto. Hasta al padre de Koert le costó creer que estábamos allÃ, en el puerto histórico, en un sitio «tan pequeño» en sus recuerdos. En esta ocasión le tocó a Lidia en el timón.
Al ser temprano nos dimos una vuelta por el pueblo …
… y sus alrededores.
Por la noche nos pegamos un homenaje en el barco a la espera de que Óscar se uniera a la tripulación, traÃdo por los padres de Koert, con quienes disfrutamos de unas jenevas y unas cervezas.
Cuando se fueron no tuvimos más remedio, para sobrellevar la pena, que irnos al pub del club náutico donde nos pegamos una gran juerga (primer gran susto de Óscar) con otras tripulaciones, en otra demostración de comunión hispano-holandesa, o cervecero-ginebrera, Juan Luis no está seguro. Como recuerdo de aquel momento, en casa MarÃa tiene el santo grial (mini vasito) de Jenever del bar del club de veleros. Este es uno de los momentos que más le ha gustado a Lidia de la travesÃa. Con lo poco juerguista que es se lo pasó como una enana. Cuando cerraron el bar debimos terminar la juerga entre nuestro barco y el de al lado, al que MarÃa se pasó.
Curioso que las tres tripulaciones que quedamos en el bar hasta el final, de todo el puerto tuviéramos los barcos amarrados juntos …
Curioso que a todo el mundo le parecÃa increÃble que en un barquito tan pequeño viajáramos los seis.
Y curioso también que el resto de los de los barcos vecinos (a excepción de los compañeros de cantina) no nos mataran debido a la juerga que duró hasta las 5 de a mañana.
2009 Mar del Norte &TravesÃas 06 Ago 2009 11:23 pm
Hellevoetsluis-Zierikzee (06/08/2009)
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Singladura verde
La jornada iba a ser larga, y el cálculo de corrientes nos aconsejaba ponernos en marcha a primera hora, asà que zarpamos con el alba.
Por fin vimos los famosos diques móviles, una peasso obra de ingenierÃa que a los de formación técnica no nos dejó indiferentes.
Sólo esos diques nos separaban del Mar del Norte, y los tendrÃamos que atravesar por una esclusa.
El mar nos recibió tan calmado como las aguas interiores holandesas que acabábamos de dejar atrás, fenómeno extraño que celebramos con un buen chapuzón, uno de los mejores momentos del viaje para MarÃa.
Después de navegar con ligeros vientos portantes hacia el sur, tocaba entrar en la rÃa de Oosterschelde, como no, por una esclusa. En ocasiones se comparten con tráfico comercial, viviendo una experiencia distinta al lado de tamañas naves, normalmente cargadas hasta los topes, y especialmente cuando ponen sus motores en marcha agitando todo el agua de la esclusa … y a todos los barcos de recreo que estamos en ella.
Nada más pasar la esclusa nos dirigimos al Deltapark Neeltje Jans que en una de sus salas explicaba toda la obra realizada para construir la esclusa. La visita, sin ser ninguna maravilla nos hizo apreciar aún más la grandiosidad de las obras realizadas. Cerca de donde amarramos habÃa un vivero donde pudimos comprar las últimas ostras y mejillones (qué raro que lleguemos siempre por los pelos a los sitios…) que serÃan nuestra cena ese dÃa. Soltamos amarras y nos dirigimos a Zierikzee.
A una milla de nuestro destino la sorpresa nos la dio una foca que asomaba fuera del agua el hocico a poca distancia de nosotros, pero enseguida se sumergió. Con esa agradable visita, enfilamos el canal de entrada a Zierikzee.
El largo canal permite tener una gran capacidad de amarre, y lo bonito del lugar hace que sea un centro de cruceros en barcos clásicos.
Ya en puerto, mientras unos arranchaban el barco, otros fueron a reponer provisiones. Ya sólo quedaba preparar la cena a base de pasta al horno, y las ostras y mejillones del vivero.
Como habÃamos empezado la jornada temprano la tripulación se fue a dormir, salvo Juan Luis y MarÃa que se quedaron en cubierta hablando un rato al no encontrar bares abiertos.
2009 Mar del Norte &TravesÃas 05 Ago 2009 11:23 pm
Willemstad-Hellevoetsluis (05/08/2009)
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La previsión de una etapa tranquila nos invitó a desayunar en tierra y disfrutar del encanto del lugar.
Si en la jornada anterior nos dimos un buen atracón de esclusas, hoy sólo tendrÃamos que atravesar un puente para adentramos en el Haringvliet. Hubo tan poco viento y tanto sol que no quitamos el toldo en todo el dÃa. Peasso baño que nos dimos con el calor mediterráneo que nos hizo. Singular la sensación de estar «en el mar» y bañarnos en agua dulce del mar interior que recorrÃamos, previo a la esclusa que separa no sólo niveles de agua sino que separa agua dulce de salada, y que tendrÃamos que atravesar a la mañana siguiente. Fondeamos en la isla de Tiengemeten, donde su poca población de paisanos ha sido «comprada» para devolver todo el terreno a la naturaleza.
Aunque la navegación era tranquila, la abundante señalización de los distintos canales y el tráfico hacÃan que constantemente estuviéramos analizando nuestra derrota.
Este tipo de navegación balizada era completamente nueva para nosotros. Una de las series de boyas del Haringvliet se denominan KG de «Korendijksche Geul» … y también son las iniciales de Koert. 🙂
Por la noche llegamos a un hermoso pueblecito con el nombre más bonito de todos (Hellevoetsluis) donde estudiamos una esclusa de entrada, pero esta vez desde tierra. El havenmeester de Hellevoetsluis era una mujer (la única de todo el viaje) y muy simpática. Es habitual que los puertos tengan un gran número de embarcaciones visitantes, y dado que se procura dar cabida a todos, es habitual la maniobra de abarloarse. Para Juan Luis, la gran enseñanza de esta travesÃa ha sido que conducir coches es mucho más sencillo, y que sacar o meter un barco en su amarre de puerto puede ser harto complicado.
Esa noche disfrutamos de una gloriosa cena frente al barco-faro anclado en puerto como museo. Curioso que la terraza del restaurante (al que nuevamente llegamos por los pelos) era un pantalán. El restaurante estaba al lado de uno de los primeros diques secos de Holanda, de cuando Hellevoetsluis todavÃa era una de las principales bases de la marina de Holanda. El restaurante era un edificio reconstruido siguiendo los planes de la antigua planta de bombeo (necesario para vaciar mantener seco el dique seco).
Los mejillones son plato nacional en los PaÃses Bajos, y más en esta época, asà que unos cuantos nos decidimos por ellos esa noche, elección que repetirÃamos varias veces en este viaje. Algo que le sigue maravillando a Juan Luis es la imposibilidad de tomar sólo unos pocos.

























































